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España pierde casi 200.000 extranjeros en el último año

Otra vez a hacer la maleta. No solo la crisis económica ha propiciado que los jóvenes españoles que no encuentran trabajo se marchen al extranjero, ahora, también lo hacen los inmigrantes, que, una vez agotado el dinero que hicieron durante la década pasada en España, vuelven a sus hogares o deciden residir en otros países con mayores oportunidades como Alemania o Estados Unidos.

Los datos del Padrón continuo difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan una caída en la población extranjera del 3,3 por ciento en el último año, cuando se ha reducido en 190.020 personas la población empadronada de nacionalidades distintas de la española hasta los 5.546.238 millones de habitantes.

Es el segundo ejercicio en que se produce una bajada del número de foráneos y la caída supera con creces a la precedente: al cierre de 2011 se contaban 15.229 bajas de ciudadanos de otros Estados, frente a los 190.020 que han dejado de figurar a lo largo de 2013.

En total, España contaba a 1 de enero del pasado año con 47.129.783 ciudadanos frente a los 47.265.321 registrados en la misma fecha de 2012, lo que supone un decrecimiento global de la población del 0,3 por ciento, la primera caída registrada desde 1998, cuando comenzaron a elaborarse estas estadísticas.

El desglose de los datos revela que de los 5,5 millones de extranjeros, algo más de 2,5 millones han nacido en países de la Unión Europea y el resto, son extracomunitarios. Asimismo, hay un total de 1.563.880 habitantes inscritos que han nacido en otro país. La reducción de la población, no obstante, varía en función de las nacionalidades. Así, la rumana, la más numerosa en España, ha caído en cerca de 27.000 habitantes durante 2013, pasando de 897.203 inscritos a un total de 870.258, un tres por ciento menos. Por contra, los marroquíes eran más al inicio de este año: con un aumento de casi 3.600 censados, hasta las 792.158 personas, que supone un incremento del 0,45 por ciento. los que huyen.

Las mayores reducciones se han producido entre las nacionalidades latinoamericanas. La tercera en número en España, la ecuatoriana, cayó durante el último año un 14,4 por ciento hasta los 263.498 empadronados. Los bolivianos, que eran 188.018, ahora suman 173.702, un 7,6 por ciento menos y los peruanos, 122.643 al inicio del año pasado, son ahora 110.156, un 10 por ciento menos. También las hay que han crecido. La comunidad colombiana cuenta ya con 222.542 personas, tras un aumento del 9,6 por ciento. Los chinos, que ya suman 181.701, han experimentado la misma tendencia, con un incremento del 2,6 por ciento. En total, en España viven 1.103.534 personas de países africanos, 1.452.783 oriundos del continente americano y 378.537 asiáticos, junto a un total de 2.699 procedentes de Oceanía y 557 apátridas.

Históricamente, recibir inmigrantes es más excepcional que enviar emigrantes al extranjero. Pero el boom económico, la burbuja inmobiliaria, las facilidades de movilidad y las enormes diferencias socioeconómicas respecto a otras áreas mundiales han hecho del país un gran receptor de migración en los últimos 15 años. Sin embargo, la crisis ha invertido la tendencia. Muchos extranjeros vuelven a sus países de origen, pero el rango que más crece es el de nacidos en España que se van a otros lugares para poder trabajar y suponen un grupo cada vez mayor dentro de los emigrantes, principalmente hacia Europa (Francia, Reino Unido y Alemania). Sin embargo, los españoles que emigran todavía solo son un 11 por ciento del total.
elDiariodeBurgos

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