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23 de abril: protesta en el Centro de Acogida a Refugiados de Valencia mediante una sentada indefinida

Tras seis meses en los que apenas reciben ayudas y formación, refugiados de Gaza que residen en elCentro de Acogida a Refugiados de Mislata (CAR de Mislata) piden que les facilite la documentación e integración en la sociedad española. Tras la reforma legal, van a ser expulsados a la calle a su suerte, ya que otras organizaciones asistenciales han manifestado que debido a las carencias presupuestarias no pueden hacerse cargo de los refugiados que salgan del centro.

Entre las más de 120 personas que están acogidas en ese CAR hay historias duras, como las de refugiados por partida doble de los palestinos que fueron expulsados por Israel y huyeron a Siria durante la Nakba y que ahora huyen de la guerra en ese país.

La situación en el CAR de Mislata es especialmente delicada ya que los responsables del centro no cumplen con las mínimas condiciones que especifica la Secretaría General de Inmigración respecto a la población que solicita asilo político en el Estado Español.

Pero ese aspecto es el menos importante. Lo grave es que no se realiza una verdadera ayuda ni integración y además los plazos para la tramitación de documentación de residencia se eternizan.

Lo solicitado por los refugiados y refugiadas del CAR de Mislata es:

- Que el gobierno español se haga cargo de cumplir con las obligaciones contraídas al firmar los tratados de derechos humanos y sobre la población refugiada, así como mejorar las condiciones del centro de Mislata, o bien

- Que se declare incapaz de poder cumplir esos compromisos y deje que los refugiados y refugiadas puedan realizar esos trámites de asilo en otros países de la Unión Europea; ya que muchos solicitaron asilo en otros países con mejores condiciones sociales (conociendo la crisis que se vive aquí), pero merced al Convenio de Dublin fueron deportados al Estado Español.

Comunicado

No es ningún secreto que cada uno de nosotros y nosotras tiene un motivo propio que le forzó a abandonar su país, familia, trabajo y bienes para luchar por su vida, aferrándose a cualquier bote salvavidas. De esa forma llegamos a Europa, donde se garantizan los derechos humanos, hay estabilidad y respeto por las religiones y etnias.

Somos conscientes de que la situación económica en España es mala y por ello la mayoría de nosotros y nosotras tratamos de buscar asilo en otros países de la Unión Europea, como Suecia, Holanda, Noruega, Bélgica y otros países que proveen una vida decente para los refugiados. Pero de acuerdo al Convenio de Dublín, la solicitud al Comité de Fondo de Migración de España para recibirnos, obliga a esos países a retornarnos al país donde se hizo dicha solicitud.

Nos quedamos perplejos al ver que España es incapaz de proteger a la población refugiada y proveerla con una vída mínimamente decente, con vivienda, comida o trabajo, ya que la asistencia prestada por las organizaciones de ayuda al refugiado están limitadas a seis meses de acuerdo con la nueva ley. A partir de entonces hemos de buscar ayuda en otras instituciones como la Cruz Roja, Axim y Sir para poder tener protección por al menos otro año más. Pero esas instituciones declinan sus responsabilidades y rehusan proveer ayuda a causa de las condiciones económicas. Y en este punto nos preguntamos por qué si España no es capaz de ejercer sus responsabilidades con nosotros y nosotras como el resto de Europa está de acuerdo entonces en recibirnos desde los países donde estábamos. Las Naciones Unidas prestan más servicios a la población refugiada en países pobres fuera de la Unión Europea que los que nos son ofrecidos en España.

Durante esos seis meses se cometen muchas infracciones, como una administración inapropiada de los centros de refugiados, malgastando los recursos proporcionados y aplicando trato desigual dentro del mismo centro (Centro Atención al Refugiado de Mislata) y otros centros de refugiados de España. Sin embargo, las obligaciones legales estipulan que los refugiados y refugiadas han de tener los mismos derechos y oportunidades para aprender y acceder a cursos. Por otra parte, nos preocupa especialmente por aquello que tenemos que afrontar tras en período transitorio de seis meses, tras el que ya no hay ayudas para refugiados. Y con el retraso de los permisos de residencia y documentación, la calle será el único lugar para nosotras y nosotros y nuestras familias.

Sobre la base de lo mencionado, exigimos lo siguiente:

1- Que se proporcione las mínimas condiciones de vida a los refugiados, al igual que al resto de refugiados en Europa, tras la estancia de seis meses en los centros de acogida.

2- Acelerar la decisión sobre las resoluciones respecto a nuestras solicitudes de refugio, ya sean positivas o negativas, con lo que podríamos decidir nuestro destino en este país en lugar de perder el tiempo en países vecinos como la Unión Europea.

3- Cambiar la forma de tratamiento con los refugiados, ya que se ha demostrado ineficiente para integrar a la población refugiada en la sociedad española en el sentido de hacerles capaces de comenzar una nueva vida.

Basado en las arriba mencionadas demandas, anunciamos una sentada indefinida en el centro como primera medida, que irá incrementándose mientras nuestras demandas no sean cumplidas o el Comité de Fondo de Migración de España de declare incapaz para cumplir con sus responsabilidades y proveer las más básicas necesidades de vida, por lo que podremos recurrir a un país que cumpla con nuestras demandas, que están garantizadas por declaraciones y convenciones sobre los derechos humanos.

Fuente: latercerainformación.es

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