Última hora

Demografía insostenible

España se vacía de inmigrantes y también de españoles. En 2012 el número de habitantes de este país se redujo en 90.326 personas. Al año siguiente, el censo disminuyó en otros 220.130 individuos. Muchos de los que se van son foráneos que habían llegado con el boom del ladrillo, aunque no sólo ellos.
También se han ido 80.000 españoles, tanto originales como nacionalizados, porque la crisis no respeta a nadie. En menos de cinco años hemos vuelto a ser el país de emigrantes que siempre fuimos. Poco dura la alegría en la casa del pobre. Al final tenían razón quienes recomendaban no destruir las pateras en las que llegaban los subsaharianos porque antes o después podríamos necesitarlas nosotros mismos. Bien es cierto que la inmigración con peso real en las estadísticas no llegaba en chalupas sino por los aeropuertos, pero tampoco es cuestión de ponernos finos con los detalles. Como dato curioso cabe añadir que Ecuador, el Reino Unido, Francia, Alemania, Estados Unidos y Suiza fueron, por este orden, los destinos preferidos de quienes han hecho las maletas.

Existe, como en casi todo, una excepción aunque en este caso son dos: en Canarias y Baleares fueron más las personas que llegaron para instalarse que las que optaron por marcharse. La población de nuestro archipiélago se situó en 2.144.989 residentes en 2013; un total de 9.757 personas más que en el año anterior. Prueba evidente de que, pese a la delicada situación económica, estas comunidades autónomas siguen atrayendo al personal.

Un problema porque, debates ideológicos, xenófobos o lo que se quiera al margen, Canarias no soporta tales niveles demográficos. Si miramos la cifra de desempleados en estas islas comprobamos inmediatamente que es ligeramente inferior al de personas que se han instalado en ellas durante los últimos quince años. Unos hechos estadísticamente innegables que requieren bastante delicadeza a la hora de plantearlos para que no le cuelguen de inmediato, a quien tiene la osadía de hacerlo, el sambenito de racista o xenófobo.

Por mi parte me apresto a decir que todos los que han llegado legalmente a Canarias, o a cualquier otro lugar de España, tienen pleno derecho a quedarse. No únicamente porque los ampara la ley, sino también porque la mayoría de estas personas han construido su vida aquí. Muchos de ellos tal vez se sentirían más desarraigados ahora en sus países de origen que en la tierra que los ha adoptado. Además, han aportado su esfuerzo para el desarrollo de Canarias. Ya bastante injusticia les supone que las circunstancias los obliguen a marcharse, para que encima alguien los empuje a regresar.

No es este, empero, el planteamiento. Lo es la capacidad de un territorio muy limitado en recursos para sustentar a más de dos millones de personas. Un territorio que sólo cuenta con el turismo como fuente de ingresos a gran escala. Las preguntas consiguientes son por qué ha ocurrido esto y quién lo ha permitido.

Fuente: . eldia.es

No hay comentarios