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Bruselas quiere quitar a España el mando de la agencia europea que controla la inmigración

Juego de Tronos en la Comisión Europea (CE). La tragedia de Ceuta, en la que 15 inmigrantes murieron en febrero en el espigón de la playa del Tarajal intentando llegar a nado a España, el posterior enfrentamiento dialéctico entre la comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, y el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz; y la polémica actuación de la Guardia Civil en algunos saltos a la valla de Melilla, han abierto una seria disputa en el seno de la CE por hacerse con el sillón de mando de la agencia europea de fronteras, Frontex. El comisario de la Policía Nacional Gil Arias Fernández es el actual director ejecutivo de Frontex, puesto que ocupa interinamente desde el pasado 1 de junio tras la marcha de su predecesor, el finlandés Ilkka Laitinen. La agencia emplea en la actualidad a 310 personas y maneja un presupuesto anual de 93 millones de euros.

Arias Fernández es uno de los candidatos para hacerse definitivamente con el puesto. Hay otros tres aspirantes al cargo, después de que la Comisión Europea pospusiera en mayo la votación. Se trata de los candidatos que proponen Francia, Austria y Portugal. Todo se decidirá el 25 de noviembre, pero fuentes consultadas han explicado a 20minutos que Cecilia Malmström está maniobrando para que Gil Arias no ocupe la dirección ejecutiva de forma permanente tras la votación de finales de noviembre. Gil Arias Fernández, que prefiere no hacer declaraciones, lleva varios años en Frontex. Su nombramiento supondría poner a un español al frente de una agencia especialmente importante para España, uno de los Estados europeos más castigados por la inmigración ilegal junto a Italia y Grecia.

El Foro de Salzburgo, formado por nueve países, no ve con malos ojos al candidato español Pero Malmström prefiere que sea el candidato francés, Fabrice Leggeri, alto cargo del ministerio del Interior francés, quien dirija Frontex. Fuentes de la agencia explican a este diario que la Comunidad Europea debe presentar al próximo Managament Board (Consejo de Administración) de Frontex el nombre de tres candidatos. Si finalmente Malmström solo presenta dos (el francés y la candidata portuguesa), como se baraja, varios países impugnarán la votación del 25 de noviembre. Y es que los nueves países que forman el Foro de Salzburgo (Austria, Bulgaria, Croacia, República Checa, Hungría, Polonia, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia) no quieren que el aspirante francés dirija Frontex. En la votación, 28 países miembros del Frontex tiene cada uno un voto y la CE, otros dos votos. En total, 30 votos. España va ganando adeptos entre los países miembros del Foro de Salzburgo, que no verían con malos ojos el nombramiento de Gil Arias, de 59 años, que estaría en el puesto un único mandato de cinco años. Las negociaciones están muy abiertas, y hay dos bloques claros: los que apoyan al francés, bajo la tutela de Malström, y los que apoyan al español. Como ya publicó este diario, la guerra por hacerse con el mando de Frontex empezó a principios de año.

Intercambio de mensajes

Las espadas están en todo lo alto. Las "malas relaciones", según las mismas fuentes, entre Cecilia Malström y el ministerio del Interior español están influyendo en la votación en Frontex. Relaciones que empezaron a estropearse en febrero. Tras las 15 muertes en Ceuta, la propia comisaria de Interior afirmó que el uso de pelotas de goma en el agua por parte de los agentes de la Guardia Civil pudo crear "tal pánico que 15 personas se ahogaron. Esto es, por supuesto, totalmente inaceptable". El titular de Interior calificó después las palabras de Malström de "imprudentes e inadecuadas", comenzando entonces un intercambio de declaraciones que duró varias semanas.

En junio, Malström decidió no asistir a un seminario sobre inmigración que se celebró en Melilla alegando razones de agenda. Se evaluaba por entonces la petición de ayuda que había solicitado España a la Comisión Europa por importe de 45 millones de euros para reforzar las medidas fronterizas en Ceuta y Melilla. Ayuda que de momento se ha quedado en 10 millones de euros. Ahora, en octubre, tras varias avalanchas en la valla de Melilla, con imágenes de agresiones y "devoluciones en caliente" grabadas por ONG que actúan sobre el terreno, Malström volvió a afear al Gobierno español el uso de la fuerza en las fronteras de Ceuta y Melilla, amenazando con actuar si detecta incumplimientos de la legislación de la Unión Europea.

Tampoco ha ayudado que la Unión de Guardias Civiles (UGC) pusiera el 3 de marzo una querella en la Audiencia Nacional contra Malström por calumnias e injurias, al considerar que sugirió que la actuación de los agentes causó la tragedia de Ceuta. Un portavoz de esta asociación ha explicado a este diario que oficialmente la querella no ha sido archivada, pero ya saben que el fiscal se opone a ella con la nueva ley de justicia universal en la mano, porque las declaraciones de Malström se hicieron fuera de España. Por su parte, otra asociación, la Unión de Oficiales de la Guardia Civil (UO) ha pedido públicamente el apoyo al candidato español: "España no puede dejar pasar esta oportunidad. Sería difícil de entender que el Ministerio del Interior se ocupara únicamente de colocar concertinas o de ampliar el espigón, y por el contrario no se empleara a fondo a nivel político para lograr que España lidere una de las agencias europeas más importantes y tan relacionadas con la problemática de inmigración que afecta a España".

-20minutos.es

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