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NUEVO REGLAMENTO DE LA LEY DE EXTRANJERÍA

Los inmigrantes irregulares que lleven trabajando en España un año podrán solicitar los papeles

MADRID.- Los trabajadores inmigrantes irregulares que presenten una denuncia y demuestren una relación laboral de al menos un año podrán legalizar su situación, según el Reglamento de la Ley de Extranjería que el Gobierno prevé aprobar en octubre.

Según el nuevo procedimiento de regularización, el inmigrante que demuestre "de forma fehaciente" que lleva trabajando en España en situación irregular al menos un año deberá denunciar a su patrón, quien podrá evitar la correspondiente multa si accede a pagar los gastos de Seguridad Social defraudados en ese año y formaliza un nuevo contrato legal por al menos un año más.

Caldera, que entregará este martes el texto del reglamento a los grupos parlamentarios, calificó el arraigo laboral de "instrumento innovador y radical" para luchar contra la contratación de irregulares.

Tras la denuncia, el empresario deberá hacer frente con carácter retroactivo a todas sus obligaciones y, además recibirá la correspondiente multa, aunque esa sanción se suspenderá si se liquidan las deudas con el trabajador y con los organismos públicos y se mantiene durante al menos un año más al empleado.

Las autorizaciones de residencia "por circunstancias excepcionales" que admite la ley de extranjería se evaluarán, dijo, "de manera comprensiva, pero rigurosa", y el resto de supuestos de arraigo se vincularán a una estancia de al menos tres años, a la incorporación real al mercado laboral y a la demostración de lazos familiares o del arraigo a través del aval de los servicios sociales de los ayuntamientos.

Fórmula de carácter temporal

Al margen del régimen general, el reglamento fijará una fórmula de carácter temporal que permitirá que, cuando el inmigrante lleve en España "un tiempo suficiente" por determinar y esté trabajando, pueda presentar un contrato de trabajo y alta posterior en la Seguridad Social por un mínimo de un año.

Caldera dejó claro que no se trata de un proceso de regularización y explicó que los inmigrantes obtendrán un permiso temporal supeditado a la continuidad de la relación laboral, "pudiéndose recoger la posibilidad de actualizar las cotizaciones a la Seguridad Social" correspondientes al periodo de trabajo que hubiera desarrollado el extranjero cuando era irregular.

El reglamento, subrayó Caldera, fomentará la contratación legal de extranjeros y reformará el requisito básico para contratar en el exterior, que es la evaluación de la situación nacional de empleo, de forma que el Servicio Público Estatal de Empleo elaborará un catálogo de puestos donde ha quedado comprobado que no hay trabajadores residentes que puedan ocuparlos.

El contingente, añadió, será "más ágil y flexible" y en él se incluirá un número de visados para la búsqueda de empleo para determinados sectores donde el empleador necesita contacto directo con el trabajador, como el servicio doméstico y la hostelería, y otro cupo para hijos y nietos de españoles.

El ministro avanzó además que para que la contratación sea más sencilla se simplificarán los procedimientos con el objetivo de que en medio mes se concedan las autorizaciones, mientras que se prevé que la resolución de los expedientes presentados por los extranjeros se resuelvan en un mes, en lugar de los dos meses actuales.

Los pilares de la política de inmigración

Caldera subrayó varias veces durante su intervención que los pilares de la política de inmigración del Gobierno serán la gestión de los flujos migratorios según las necesidades del mercado laboral, la lucha contra la inmigración clandestina, la integración social de los inmigrantes y la cooperación con los principales países de origen.

En este contexto elogió "la creciente implicación" de Marruecos en la lucha contra la inmigración ilegal, "aunque queda mucho por hacer", y apostó por incrementar los esfuerzos conjuntos.

Caldera bogó por un pacto en torno a la política de inmigración para preservarla de "cualquier tentación demagógica o partidista" y denunció la "incoherencia" de la gestión llevada a cabo por el PP, con una ley de extranjería "restrictiva" y cinco regularización extraordinarias que permitieron que se pasara de 500.000 extranjeros regulares en 1996 a 1.700.000 en abril de 2004.

Al margen de las regularizaciones la política del anterior Gobierno, advirtió Caldera, generó una "importante bolsa" de irregulares, ya que si se tienen en cuenta las cifras del padrón, habría en España un millón de extranjeros sin papeles.
Fuente: ELMUNDO.ES

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