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Canarias plantea la inmigración africana y la propia de los autores.

 La Verdad

La inmigración como temática de las obras y como propia experiencia personal. La Muestra de Teatro de Alicante contó ayer con la llegada de dramaturgos canarios en un nuevo proyecto, la representación de Los mares habitados, en el que se trata el gran problema de las pateras, y el propio recorrido de emigración que autores, directores y dramaturgos isleños han tenido que hacer desde Canarias a la península, en un viaje de ida y vuelta que ahora esperan se culmine.

Entre los actores de Los mares habitados, cuyos autores son Irma Correa, Carlos Alonso Callero, Antonio Tabares y Orlando Alonso, que ayer se representó en la CAM, figura la alicantina Natalia Braceli, que también actuaba por primera vez en su ciudad natal, porque «las obras que he hecho en Madrid no coincidían en pasar por Alicante», señaló. «Yo también me tuve que ir a trabajar fuera, en este caso a Madrid a formarme», explicó. Se enteró allí del proyecto Canarias escribe teatro, gracias al director de Los mares habitados, Carlos Alonso Callero y llega de las islas tras trabajar en el montaje. «Me tiré a la piscina y me he sentido canaria, porque Carlos tiene una poesía y una estética muy especial y nos dejó trabajar», confesó la actriz.

Para Braceli, «el arte es equipo, somos todos, y tenemos que trabajar sobre algo conjunto, en este caso la inmigración». La actriz destacó que el director y los textos de esta propuesta tienen la cualidad de que «nadie es malo ni bueno, depende de la moneda con que lo miramos, y finalmente, que tenemos a atrevernos a hacer algo». Braceli desveló que es como «el mar, en el que parece que no hay nada pero contiene muchos cuerpos que se han quedado en el camino».

El proyecto Canarias escribe teatro fue defendido por su director, Rafael Rodríguez, otro profesional que salió de las islas y que ahora quiere con esta propuesta «defender a los dramaturgos y el teatro canario desde las islas, recuperando los autores e incorporando la nueva dramaturgia canaria».

Rodríguez reconoció que las compañías isleñas «tenemos muchas dificultades, aunque lo más complicado es proyectarse desde allí». «En Canarias no se había puesto el foco sobre el autor, no se había hecho con contundencia ni con visión de futuro», argumentó.

Con el objetivo de poner al «autor en valor», Rodríguez defiende este proyecto que espera cumpla siete años y que cuenta «con el espíritu que tenía cuando resurgieron las salas alternativas».
Por su parte, Irma Correa reivindicó «alzar la voz como grupo» de los dramaturgos canarios, y recordó que su texto se inspiró en la noticia de un niño nigeriano que se coló en un petrolero y sobrevivió durante ocho días. «Me pareció una historia digna de contar por su pureza», explicó.

Orlando Alonso recordó que «Canarias es impensable sin la inmigración, un tema que afecta a la novela, periodismo y ahora al teatro». El autor afirmó que en su caso el texto aborda el punto de vista de la búsqueda de «un otro que nos invade, amenazante»
Por su parte, Antonio Tabares insistió en que el proyecto Canarias escribe teatro «es exportable a cualquier otro lugar de España, porque si ya es difícil escribir, en el caso del teatro es como lanzar una botella y no saber dónde llegará».
Para el dramaturgo «oros de este tipo son fundamentales». Su texto es una estructura más fragmentada que reflexiona «sobre el encuentro entre dos mundos, el que llega, el que está y la imposibilidad de comunicación entre las personas que los conforman».

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