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La exclusión de inmigrantes clandestinos de los censos, un paso más hacia la crispación

 - elConfidencial.com

La crisis económica agrieta Europa. Los nervios hacen aflorar lo peor de cada casa, y los sentimientos que permanecieron reprimidos o ausentes durante la bonanza, ahora salen a la luz. Vic, una localidad barcelonesa de 40.000 habitantes es el espejo en el que se reflejan las fricciones xenófobas en plena crisis. El consistorio ha decidido vetar el empadronamiento de inmigrantes ilegales en su localidad, algo que les deja en un vacío legal que les impide reclamar la tarjeta sanitaria o la escolarización de sus hijos. Algo preocupante, según diversas ONG.

Según Jueces para la Democracia, la decisión del consistorio de Vic es ilegal, y Baltasar Garzón señaló que “huele a xenofobia”. Mientras tanto, el gobierno municipal asegura que los servicios jurídicos municipales han avalado la nueva normativa, aunque han reclamado un nuevo informe y ha pospuesto un nuevo debate para aprobarla a principios de febrero.

El revuelo ha encendido las luces de alarma, y a lo largo de la semana se le han ido sumando nuevos hechos que alertan sobre un hipotético empeoramiento de la situación. De esta manera, se conocía que la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz se niega a inscribir en el padrón a aquellos extranjeros que tengan visado de turista. Así mismo, en este municipio, la normativa exige que aquella persona que quiera inscribirse acredite que dispone de al menos 20 metros cuadrados en su vivienda. La medida trata de evitar que una gran cantidad de inmigrantes utilicen un mismo techo para regularizar su padrón. El consistorio madrileño se defiende y asegura que el parecido con Vic es inexistente y que está basada en un informe jurídico.

El anuario de la inmigración en 2009, presentado el pasado miércoles, anunciaba preocupantes cifras sobre la situación provocada por la crisis. El número de llegadas de inmigrantes ha caído un 93% en los dos últimos años, aunque el paro no les ha sido ajeno, y se calcula en un 28% la cantidad de desempleados entre el colectivo foráneo.

“Esto es el germen de una situación peligrosa”, asegura a El Confidenclal el presidente de Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, que afirma que hechos como los acaecidos en Vic o Torrejón pueden servir para “estimular los prejuicios contra los colectivos más débiles”. Para Alba Cuevas, directora de SOS Racismo Cataluña, no es un paso previo, pero sí admite que se están viviendo “situaciones de mayor crispación que hace unos años”.

Desde Movimiento contra la Intolerancia, reclaman que los partidos políticos “exijan el cumplimiento de la legalidad”. Y es que, de momento, el PSC, partido presente en el gobierno local de Vic, se ha negado a expedientar a sus concejales, mientras que Felip Puig, secretario adjunto de CDC, también en la corporación local, se mostró a favor de la iniciativa.

Por su parte, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, no dudo en calificar como “ilegal” la iniciativa de Vic, aunque solicitó el pasado jueves al Gobierno que establezca un baremo sobre el número de personas que puedan estar empadronadas en una casa”.

“España no es Italia”

Y es que la crisis ha hecho reflotar temores sobre una posible ola de xenofobia. España tiene como señal los recientes acontecimientos de Italia, donde se repiten las noticias de iniciativas contra los inmigrantes. De esta manera, en los últimos días, las restricciones a establecimientos de comida rápida o locutorios, en el municipio de Ceriano Laghetto (en Lombardía, norte), se han visto eclipsadas por la ola violenta en Rosarno (sur), donde se produjeron ataques xenófobos.

En la localidad calabresa se desató una ola de xenofobia contra 2.500 inmigrantes que se encontraban allí trabajando como temporeros. Tras los ataques vividos en un clima de tensión y violencia, provocó el traslado de más de 1.000 inmigrantes a centros de acogida en otras ciudades del sur de Italia.

“España no es Italia”, advierte Ibarra. “Italia tiene precedentes como las patrullas contra inmigrantes y otros episodios”, aunque para evitar esto en España, “las administraciones deben demostrarlo y actuar, condenando hechos como los de Vic y Torrejón”. Y es que, nos encontramos en la frontera, según esta ONG. En España “hay prejuicios xenófobos”. En el país, así como en Europa existe un crecimiento de este problema, algo que “alimenta” la crisis económica.

La situación “puede ir a peor, sin duda, pero depende de las instituciones. En los últimos tiempos también se ha demostrado que la sociedad ama la diversidad”, concluye Ibarra, mientras que Cuevas apuesta por “fomentar políticas integradoras” y en acabar con “la situación de apartheid jurídico”.

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