Última hora

El Gobierno pone bajo vigilancia las uniones de hecho de inmigrantes

La ley permite solicitar tarjeta de residencia con solo inscribirse como pareja

El Ejecutivo pide a las Delegaciones más control ante las nuevas peticiones

Las parejas de hecho se han convertido en una solución para el problema de muchos inmigrantes en situación irregular. Un cambio en la normativa permite, desde noviembre de 2010, que las parejas inscritas en registros municipales puedan pedir la tarjeta de residencia de familiar comunitario, que abre las puertas al mercado laboral y la residencia en España y a moverse libremente por Europa. Hasta ese momento solo podían pedirlo los matrimonios, civiles o canónicos. El cambio normativo ha derivado en un incremento de las uniones de hecho en las que un miembro es inmigrante irregular, y el fenómeno ha hecho saltar las alarmas de la policía.

La situación ha llevado a la Secretaría General de Inmigración y Emigración a dictar una nota interna, a la que ha tenido acceso este diario, en la que insta a las Delegaciones del Gobierno y a las Subdelegaciones, que son las que reciben los expedientes y emiten las tarjetas, a que, en cuanto una unión se les antoje fraudulenta, lo comuniquen a las brigadas de Extranjería y dejen “la solicitud pendiente de contestación” a la espera de lo que diga la policía. “En el caso de que existan sospechas razonables de la existencia de un presunto abuso, fraude o irregularidad (por ejemplo, dudas de si el matrimonio se ha disuelto o anulado, sospecha de que el familiar se ha ausentado del territorio español por un periodo superior a seis meses en un año...); la Oficina de Extranjería no expedirá al familiar de ciudadano de la Unión la tarjeta de residencia permanente, tras verificar la duración de la residencia, hasta que no queden acreditados fehacientemente los requisitos establecidos”.

Registrarse como pareja de hecho en un Ayuntamiento es un trámite sencillo: la persona acude con otra a un consistorio cualquiera, presentan un documento que acredite que al menos uno de ellos está empadronado en el municipio, son solteros, mayores de edad y piden que les inscriban como pareja de hecho en el registro municipal. Si uno de los dos es extracomunitario y no tienen los papeles en regla, esa unión le sirve para pedir la tarjeta de familiar de residente comunitario.

En ocasiones, basta con una declaración jurada de un miembro de la pareja para acreditar la soltería, explican fuentes policiales. Otros Ayuntamientos, como ocurre en la Comunidad de Madrid, exigen además que se acrediten dos años de convivencia.

Pillados por una colcha

María, nombre ficticio, espera sentada en una comisaría del Cuerpo Nacional en Barcelona a que le tomen declaración. Está nerviosa. Sabe que ha mentido y la han pillado. Esta mujer, de 20 años, accedió a registrarse como pareja de hecho con un hombre marroquí a cambio de 300 euros. Era la segunda vez que lo hacía. “La primera vez funcionó”, cuenta a este diario. “Creo que estaba esperando ya a que le diesen la tarjeta de residencia”, dice. En ambos casos se inscribió en el Ayuntamiento de Barcelona (antes de que cerrasen el registro). “Fue muy fácil”, recuerda. Pero al poner en marcha el segundo fraude, las alarmas saltaron en la subdelegación: una española joven que se inscribía como pareja de hecho por segunda vez en pocos meses con un extranjero no comunitario. La policía citó a María y a su supuesto novio para entrevistarles. “Se nos notó enseguida que nos veíamos por segunda vez”, admite. Habían ensayado unas cuantas preguntas antes de entrar: cómo se llamaban los padres de cada uno, cuánto llevaban juntos, fechas de aniversario... Pero la policía insistió en otros detalles, como el tipo de colcha que tienen en la cama. María no tardó en confesar: la unión era una patraña a cambio de dinero. Una familiar le contó de la posibilidad de ganar dinero fácil y rápido registrándose como pareja de hecho con inmigrantes y accedió. “Me ofrecieron también un matrimonio, me pagaban más, unos 2.000 euros, pero era más complicado”, recuerda. Todas las falsas parejas se las buscó un clan familiar de Barcelona, aunque ella nunca les trató directamente. Un intermediario preparaba los trámites y le daba el dinero. María teme por la multa que pueda caerle. “No lo haré más”, asegura.
La policía asegura que ha detectado un “aumento alarmante” de peticiones de este tipo de tarjeta y, según fuentes de la Comisaría General de Extranjería, muchas de esas uniones podrían ser fraudulentas. No existen sin embargo cifras que permitan constatarlo de manera precisa. Solo un dato ilustrativo: en 2011 el Cuerpo Nacional de Policía realizó 61 operaciones contra matrimonios de conveniencia y 33 con parejas de hecho, que se saldaron con 305 detenidos.

La orden de la Secretaría de Inmigración es una novedad en la forma de proceder. En la actualidad, la policía no interviene necesariamente en los trámites a través de la Delegación, sino que actúa a través de investigaciones policiales posteriores encaminadas a desarticular grupos que se dedican de forma organizada y sistemática a concertar matrimonios o uniones falsas.

Casarse o hacerse pareja de hecho por conveniencia es una infracción administrativa. Para que exista delito es preciso que se produzcan otras circunstancias que suelen producirse durante el proceso para constituirse en unión, como la utilización de identidades o certificados de soltería falsos. Una portavoz del Ministerio de Empleo y Ocupación aseguró que este tipo de notas aclaratorias se hacen cuando hay cambios normativos, y declinó opinar sobre el problema detectado por la policía.

En algunas provincias, la situación es tan complicada que ya se han firmado protocolos para combatir este tipo de fraude. Es el caso de Barcelona. Cualquier petición de tarjeta de residencia de familiar comunitario sospechosa se deriva a la Brigada Provincial. El año pasado realizaron un millar de entrevistas a parejas sospechosas y demostraron que el 80% eran falsas. Los documentos y expedientes se acumulan en las sillas, en las estanterías, en el suelo... En lo que va de año llevan ya casi la mitad de entrevistas hechas que el año pasado.

Para evitar la situación, varios Ayuntamientos han optado por cerrar los registros municipales de parejas, que nacieron inicialmente con la intención de regularizar los derechos de las parejas homosexuales cuando no podían casarse. Solo en Cataluña han cerrado los registros de Barcelona, Sabadell, Badalona, Ripollet, Vilafranca del Penedès, Salt, Banyoles, Blanes, Badalona, Castelló d'Empúries y Girona, entre otros. Algunas ciudades, como Lleida, han endurecido los requisitos. No todos los consistorios cuentan con los mismos criterios, pero cualquier registro vale para solicitar la tarjeta en cualquier Delegación de España.

Actuaciones

Los agentes piden un registro centralizado, con herramientas para controlar el fraude, y advierten también de la indefensión que supone para los ciudadanos que se cierren los municipales.
En Cataluña basta registrar la unión de hecho ante notario para que tenga validez legal, pero esa inscripción no vale para pedir la tarjeta de familiar de residente comunitario.
La norma exige que sea en un registro.
Los inmigrantes en situación irregular no podrían adquirir los derechos de cualquier persona en España por esta vía y se verían obligados a casarse.
Fuente: elpais.com

4 comentarios

Anónimo dijo...

Poner bajo vigilancia, pero eso que es? Mariano, cambia esa ley ya que se te cuelan medio mundo joer.

Anónimo dijo...

y os dais cuenta ahora,o es ahora cuando os interesa,que gobiernos mas ineptos que hemos tenido y tenemos

Anónimo dijo...

El pp esta apretando las tuercas, no sé si es justo poner vigilancia a lo que hace la gente con su vida.

Anónimo dijo...

¿no es justo destapar un red de permisos ilegales donde se les cobra a los inmigrantes millonadas para que otro cara dura se forre?venga por favor,que el buenismo da mucho asco,no se puede defender eso.