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El gobierno de Nicolás Maduro incumple los pagos a los jubilados venezolanos y españoles que trabajaron en Venezuela y que ahora viven en el exterior

Los jubilados que cobran una pensión de Venezuela y que viven en España llevan ocho meses sin cobrar su jubilación. Aunque el gobierno de Nicolás Maduro paga a los jubilados residentes en Venezuela, acumula una deuda con quienes viven en el exterior, a pesar del convenio de pagos bilaterales que cumple el gobierno español con los jubilados en Venezuela.

El gobierno de Nicolás Maduro aplica un sistema cambiario que ha generado profundas distorsiones económicas y que ha hecho que el gobierno se quede, supuestamente, sin recursos para hacer frente a sus obligaciones con los jubilados y jubiladas venezolanas en el extranjero. Miles de jubilados y jubiladas venezolanas y españoles que han trabajado y cotizado en Venezuela y que reciben sus pensiones desde Caracas afrontan una situación límite por la falta de ingresos.

El gobierno ha reconocido públicamente su incapacidad para hacer frente al gasto. En este año, los jubilados sólo han recibido un pago correspondiente a una paga extra de diciembre pasado, según han denunciado los perjudicados. Los afectados sin ningún tipo de ingreso han tenido que recurrir a las ayudas familiares o a la caridad para sostenerse.

Los gobiernos de España y Venezuela mantienen un convenio bilateral de Seguridad Social vigente desde 1990 que beneficia a los trabajadores con derecho a prestación por accidente de trabajo, invalidez o vejez. Pero la situación económica límite del gobierno venezolano ha llevado a los jubilados que trabajaron en Venezuela y que ahora viven fuera del país a una situación límite. Los afectados comenzaron a quejarse de los retrasos en los pagos desde el año pasado.

Los pagos del gobierno de Maduro a sus jubilados en el extranjero son irregulares. En algunos países, los afectados llevan once meses sin cobrar. "Somos todos jubilados pero nos estamos organizando por Twitter para exigir al gobierno venezolano que nos pague. Llamamos casi todos los días, pero pocas veces tenemos respuesta. Parece que lo que más le molesta es que hagamos campaña por Twitter denunciando que el gobierno no nos paga lo que nos pertenece por ley lo que hemos trabajado.

Sistema cambiario distorsionado

Con los ingresos petroleros desplomados, el régimen de Nicolás Maduro afronta una crisis económica sin precedentes. Por ello, el país tiene problemas para importar alimentos, completar las inversiones en plantas eléctricas y otorgar las divisas (dólares o euros) que los empresarios venezolanos necesitan para importar.

El sistema de control cambiario, casi extinto en el mundo, establece que la compra de dólares o euros necesarias para las importaciones o para que los turistas viajen al extranjero, deban ser autorizadas por una entidad gubernamental. La falta de dólares para hacer frente a los compromisos hace que el gobierno deniegue casi todas las solicitudes.

El régimen de Maduro sólo ha cumplido puntualmente con las entidades de crédito internacional. Es lo que algunos economistas como Ricardo Hausmann o Moisés Naím han llamado el "default interno".

Los pensionistas se sienten indefensos fuera del país porque entienden que no tienen dónde protestar. Creen que, a pesar de haber trabajado durante años en Venezuela y de estar protegidos por la ley y el convenio internacional, serán los últimos en cobrar.

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