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Inmigrantes en Europa: volver a casa

Situaciones sociales y económicas acuciantes los obligaron a salir; la crisis mundial los impele a volver. Miles de inmigrantes en Europa preparan el camino de vuelta.

La crisis económica mundial está haciendo que los países destino de la gran ola de emigrantes latinoamericanos que empezó a mitad de la década de los noventa los vea partir otra vez, rumbo a casa. En ese momento, al clásico destino Estados Unidos, se sumó Europa. Principalmente, Italia y España fueron en el Viejo Continente los países preferidos de ecuatorianos y colombianos que huían de sociedades que no les ofrecían perspectivas. El camino ahora se emprende de vuelta.

Extranjeros en España
Según cifras publicadas por la Secretaría española de Inmigración y Emigración, unos cuatro mil desempleados se han acogido ya a un Plan de Retorno Voluntario que el gobierno español puso en marcha apenas en noviembre de 2008. De ellos 1688 son de Ecuador, 713 de Colombia y 393 de Argentina.
El incremento y el cambio de la población extranjera en España fue explosivo en los últimos años: a comienzos de la década de los noventa, la mayor cantidad de los 360.000 extranjeros registrados en España la conformaban británicos (13,9%), marroquíes (13,7%) y alemanes (8%). En 2002 del casi millón y medio de extranjeros (1.324.001) el 21,3% eran marroquíes, el 8,7 ecuatorianos y el 5,4 colombianos.
En 2002 vivían en España–registrados legalmente - 115.301 ecuatorianos y 71.238 colombianos. Las cifras españolas en diciembre de 2008 ascienden a 387.927 para los primeros y 259.946 para los de Colombia.

Una población se da la fuga
Gloria Carbo Proaño, encargada de Asuntos Consulares de la Embajada de Ecuador en Berlín explica la emigración masiva del país. “Lo que está viviendo el mundo ahora lo vivió el Ecuador en 1999 – 2000”, explica a DW-WORLD. “Que el país haya quebrado técnicamente, causó muchísimos problemas al interior del país”, añade. El sucre se cambió entonces por el dólar norteamericano, lo que encareció la vida. “Eso produjo que mucha gente se viera sin perspectivas de futuro en el país y fuera a buscar fuentes de trabajo en otro sitio. Los ahorros que pudieron haber tenido se acabaron con esta quiebra bancaria”, dice Carbo Proaño.

Cambios vertiginosos
Yaneth Cadena, una periodista colombiana que vive desde hace nueve años en Barcelona, contó a DW-WORLD que presentaba un programa televisivo dirigido a la orientación de inmigrantes. La crisis obligó al canal a recortar la plantilla. “En ese momento los inmigrantes vinimos a buscar calidad de vida, bienestar y otras cosas que no nos brindaban nuestros países en América Latina, vino una oleada de inmigrantes. Era un momento en que venía muchísima gente a trabajar, encontraba oportunidades”, resume Cadena.
Los cambios en las estructuras sociales españolas fueron vertiginosos. “Cuando iba a gobierno civil, éramos dos personas haciendo fila. Hace tres o cuatro años, la gente ya tenía que dormir allí para pedir su documentación. Luego vinieron dos legalizaciones gracias a las que los inmigrantes pudieron obtener sus papeles de forma legal, optar a un trabajo digno, tener derecho al subsidio de desempleo”, relata la periodista colombiana.
En el caso de España, los años de la gran ola de inmigración latinoamericana coincidieron con una muy buena época en el ramo de la construcción. Muchos inmigrantes encontraron su nicho en ese sector del mercado laboral y también en el servicio doméstico. Pero la burbuja se reventó y los problemas no se hicieron esperar.

Una crisis más a afrontar
“El problema es serio porque nuestra migración más reciente hacia Europa se compone de gente que está trabajando en la construcción, justamente el sector inmobiliario más golpeado en la crisis. También en el sector de servicios domésticos. Se trata de gastos de servicios, que en el momento en que no hay plata, son los primeros en ser recortados. Entonces `ya no necesito una señora que venga a limpiar tres veces a la semana sino solamente dos o que ya no venga, limpio yo´. Esos efectos ya se están sintiendo en nuestros inmigrantes principalmente en los países de mayor inmigración España e Italia”, explica Carbo Proaño.
Por su parte, Yaneth Cadena –quien ahora está encargada de páginas web con información para y acerca del mundo del inmigrante- habla de la realidad que enfrenta día a día: “Cientos de familias de inmigrantes que llevan aquí diez años o más han perdido su puesto de trabajo en la construcción. Y eso es una cadena. Quien no trabaja no consume, por lo tanto no va a tal o cual local, no va a comprar, por lo tanto la persona que está en la tienda se queda sin trabajo… es una cadena”.

Plan de Retorno Voluntario
Para enfrentar esta situación, el Plan español de Retorno Voluntario ofrece a los inmigrantes que hayan estado trabajando legalmente y aportando a la seguridad social pagarles un monto correspondiente a sus aportaciones al subsidio de desempleo. A ello se suma ciertas ayudas complementarias para el traslado al país de origen.
La condición es: abandonar el país en un plazo máximo de 30 días contados desde la fecha del primer pago; el segundo pago se recibe en casa. El retorno tiene que hacerse junto con sus familiares. Además, no pueden volver a España para residir o realizar ningún tipo de actividad lucrativa. Este plan de retorno vale para países con quienes existen convenios bilaterales; once países latinoamericanos están en ese caso, entre ellos Ecuador y Colombia.

Alemania, un caso aparte
¿Y en Alemania? ¿Ha afectado la crisis a los inmigrantes? Carbo Proaño explica:”Tenemos en Alemania una situación un poco particular. La gran mayoría de la población de ecuatorianos está constituida por estudiantes que se quedaron y tienen trabajo o por gente que se ha casado con alemanes y se ha quedado. No hay un porcentaje del inmigrante trabajador como es el fenómeno que se está dando en España e Italia en grandes cantidades. Aquí, por el idioma y el clima, la inmigración tiene otra calidad, sin decir que no haya de los migrantes que llegaron con la ola de migración de 1999- 2000”

El camino llega a su fin
Aunque en Alemania el fenómeno no sea masivo –apenas 4533 ecuatorianos contabiliza el Registro Alemán de Extranjería y 9937 colombianos- sí existen migrantes que especialmente a raíz de la crisis no ven más perspectivas aquí y buscan el retorno. Uno de ellos es Jorge Saca, un músico que salió hace 25 años de un conservatorio del sur del Ecuador hacia el de Moscú, y que ha vivido los últimos 15 años en Berlín.
Siendo violinista le hablaron de la oportunidad de fundar un grupo en Alemania, para ofrecer una mezcla de música clásica con géneros latinoamericanos. “Esto me motivó para empezar el trabajo con diversos estilos de cada país”, cuenta a DW-WORLD. Y de eso vivió y mantuvo a su familia todos estos años.

Pero ahora busca el retorno. El gobierno ecuatoriano ha puesto en marcha programas de apoyo a gente en el exterior. En el marco del plan Bienvenidos a casa, se ofrece medidas de ayuda para la reinserción social y laboral de los que han decidido volver. En el caso de Jorge Saca esto se ha traducido en un contrato de trabajo como profesor de música y en la probabilidad de una línea de crédito para montar su propia escuela, una vez que esté allá. Pero el primer empuje falta, no hay un programa que lo apoye, pues la política de inmigración alemana si bien se enmarca en la de la Unión Europea, no tiene previstos acuerdos bilaterales con países como Ecuador y Colombia.
“El gobierno español auspicia a las personas que quieren regresar. Pero Alemania no tiene esos programas y para mí personalmente es muy costoso transportar todas mis cosas hacia Ecuador”, se queja Jorge Saca, quien sea como fuera, quiere volver. ¿Por qué? “La mayor motivación es la oferta de trabajo. También está la crisis a nivel mundial, yo he hecho todo lo posible, he vivido, he trabajado aquí, pero de ahí más arriba no voy. No me queda otra que volver a casa. Ya es mucho tiempo el que llevo acá, he tenido buenos resultados, pero esta crisis está afectando a todo el mundo y yo no veo sentido ya”.

Situación compartida
Como Jorge Saca, miles de inmigrantes preparan el camino a casa, no sólo los del ramo de la construcción o del servicio doméstico: Yaneth Cadena cuenta que es muy triste ver a tanta gente trabajadora tener que partir, “se han establecido, han comprado su vivienda, han abierto un negocio. La población de inmigrantes es emprendedora, con ideas competitivas, pero han que tenido que cerrar, han tenido que bajar la persiana.” Y con programa de ayuda o sin él, volver a casa.

Un artículo de DW-World, la página web de la Deutsche Welle.

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