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Los inmigrantes rechazan el Plan de Retorno a sus países.

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Es mejor pasarlo mal aquí que estar doblemente mal en su país de origen. Esta frase es de Ana Macías, secretaria de la Fundación Ruy López que ayuda a los inmigrantes y que explica, con estas sencillas palabras, por qué los extranjeros prefieren permanecer en España a pesar de la crisis a volver a su patria. En julio de 2008, el Gobierno de España intentó luchar contra el desempleo con un Plan de Ayuda al Retorno Voluntario que ofrecía a los extranjeros de fuera de la Unión Europea cobrar la prestación del paro en dos pagas y volver a su país. Año y medio después, la medida apenas ha tenido consecuencias, especialmente en Badajoz, donde sólo once personas han regresado a su nación siguiendo esta propuesta.

Este plan suma los meses de paro y establece un adelanto de un 40% de la prestación por desempleo antes de abandonar España, más un segundo pago de un 60% un mes después de haber llegado al país de origen. Los inmigrantes que se acogen a este proyecto, además, no pueden solicitar un nuevo permiso para vivir en España durante los tres años posteriores al viaje de retorno.
En principio se calculó que unas 100.000 personas podrían acogerse a esta medida para huir del creciente desempleo en España. Sin embargo, sólo 9.242 lo han solicitado y Extremadura es la comunidad autónoma donde menos incidencia ha tenido con 20 casos, 11 de ellos en la provincia de Badajoz.

La provincia pacense, por tanto, supone un 0,1% de los residentes que han decidido abandonar el país, un porcentaje mínimo.
La principal causa del fracaso de esta medida ha sido la falta de interés, según explica Ana Macías. «Nosotros podríamos ayudarles a gestionarlo si les interesase pero no ha habido peticiones», explica la secretaria de la Fundación Ruy López. «Ha habido casos en los que nosotros mismos hemos recomendado a alguien el retorno, porque su situación era muy mala aquí, pero no lo quieren», añade.
En general, la situación en sus países es mucho peor que en España por lo que prefieren mantenerse en Badajoz aunque sea en paro.
Nereo Ramírez, responsable de Acción Social de UGT, recuerda que ya advirtieron de que el Plan de Ayuda al Retorno Voluntario no funcionaría cuando se puso en marcha. Según Ramírez, no se trata de una medida atractiva para los inmigrantes porque el dinero acumulado del paro se termina pronto y pierden la posibilidad de volver a España.«Sabíamos que no iba a tener mucha repercusión, por mucho dinero que acumulasen del paro, en su país iban a estar peor».

En Badajoz, sin embargo, la situación de los inmigrantes no es muy buena. Los extranjeros dados de alta en la seguridad social han aumentado pero este fenómeno se debe, principalmente, a la entrada en la Unión Europea de Rumanía y Bulgaria.
Los inmigrantes procedentes de estos países ya son ciudadanos europeos y cuando ha finalizado la moratoria de sus contratos, la mayor parte han conseguido que su situación se regularice. Sin embargo, tener un contrato no les garantiza unas buenas condiciones laborales, según denuncia Ana Macías, quien asegura que muchos empresarios se aprovechan de los inmigrantes. «Hay contratos de 400 euros al mes por 10 horas de trabajo al día y no son ilegales, es gente con su situación regularizada de la cual se aprovechan».

Uno de cada tres
La crisis ha sido la encargada de poner un obstáculo más a estos trabajadores: el paro. «Los inmigrantes suelen trabajar en sectores como la hostelería, la construcción, el campo o las tareas del hogar. Tradicionalmente han desempeñado trabajos que los obreros autóctonos no querían pero ahora los extremeños también buscan esos empleos y hay más competencia», explica Nereo Ramírez.
Por esa razón, uno de cada tres extranjeros no comunitarios que reside en Badajoz está en paro, una tasa que supone más de diez puntos de diferencia con la que afecta a los trabajadores nacionales.
«Son los que más lo están notando y, además, los más vulnerables por su desconocimiento de la Ley o del funcionamiento de los sindicatos. Nosotros vemos muchos casos en los que, por ejemplo, se les paga con un cheque sin fondos», concluye Ana Macías.

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