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"La política de inmigración de la UE es dejar a la gente abandonada en el desierto", según el misionero Jerome Dykiya.

europapress.es

El misionero católico Jerome Dykiya, que trabaja en Mauritania asistiendo a los miles de inmigrantes que se quedan bloqueados en el país intentando cruzar a Europa, afirma que la política de la UE en materia de inmigración consiste en "dejar a la gente abandonada en el desierto" ya que firma convenios de devolución con países que "no respetan los derechos humanos" y que ejecutan así las deportaciones.

En una entrevista con Europa Press, Dykiya ha señalado que la política de devoluciones de inmigrantes se ejecuta "con la complicidad de los gobiernos africanos", que "no cuidan de su gente", y ha denunciado que "ni siquiera miran lo que firman o los efectos que tendrán los acuerdos".

"Además, estamos viendo que a la mayoría de la gente que se supone que tiene que ser devuelta a su país, la dejan en otro país, como es el caso de Mauritania, que luego los deja tirados en el desierto sin agua ni comida ni nada. Es así, esa es la política de la UE, porque firma con gobiernos que no respetan los derechos humanos ni las leyes internaconales", ha denunciado.

Asimismo, ha destacado que la política europea de control de fronteras "está haciendo mucho daño y sometiendo a mucha presión a los países africanos" y, en consecuencia, a su población, que "ya ni siquiera puede moverse libremente por el continente".

Para este sacerdote, que dirige una misión en Nuadibú, se trata de un contrasentido porque "la realidad es que los africanos son buenos para europa, y no son los más numerosos" ya que suponen "un cinco por ciento de toda la inmigración que llega a Europa". "Sin embargo, se hace mucho ruido y se gasta mucho dinero en frenar la inmigración desde los países africanos", ha señalado.

LA INMIGRACIÓN SE SEGUIRÁ INCREMENTANDO

Dykiya considera que ni el cierre de fronteras ni la crisis internacional harán que descienda el flujo migratorio de africanos hacia Europa ya que, tras diez años trabajando en Mauritania ha podido constatar que el número de personas que intentan llegar se sigue incrementando.

"Si comparas la situación actual con los años de mayores salidas, como 1996, 2006 o 2007, sí que puedes apreciar un descenso, pero en general, si lo comparas con los niveles normales de migrantes de estos últimos nueve años, ves que el número sigue creciendo", ha señalado.

En este sentido, ha explicado que frente a las 308 personas que atendió desde la iglesia a la que pertenece en 2009, el año pasado fueron 30.800 los africanos de todas partes del continente a quienes tuvo que prestar algún tipo de asistencia tras su llegada a Mauritania.

"La mayoría de ellos, aunque no todos, siguen queriendo ir a Europa porque ese es su sueño, es su destino. En nuestro programa no les decimos lo que tiene que hacer, les empodeamos para que ellos puedan tomar su propia decisión", ha explicado.

En este sentido, ofrecen "información sobre el contexto y el riesgo de migrar a Europa", pero también sobre aspectos como el modo de conseguir un visado o que permiso deben pedir, "aunque sea muy difícil que lo consigan", ha explicado.

No obstante, también asiste a personas que llegan enfermas, con problemas psicológicos, que necesitan un empleo o dinero para volver a su país de origen porque han decidido no continuar. También imparte cursos de idiomas como el español o el inglés, enseña a manejar ordenadores y a gestionar microcréditos.

"Fuimos creados libres y deberíamos ser libres para movernos. Los seres humanos fuimos creados como el resto de los animales y, si miras a los pájaros, no necesitan visado para ir a ningún lado, en su mundo no hay ninguna confusión y no entiendo por qué debe haberla entre nosotros", ha reivindicado.

La decadencia de Estados Unidos.

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