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La inmigración pierde brío en los barrios.

 Las Provincias -

Solo y con lo justo en los bolsillos. Así llegó Raúl a Valencia en febrero de 2002. Aterrizó en el aeropuerto de Manises procedente de Chile con una pequeña maleta y con la esperanza de encontrar una vida mejor. Y lo consiguió. Comenzó en la construcción, como oficial de primera en un edificio de Torrente. Un trabajo que le permitió alquilar un pisito en el barrio de Ruzafa y comprarse una furgoneta, además de enviar regularmente dinero a su país para que a sus dos hijos, Bryan y Keyla, no les faltara un plato de comida y ni ropa. "Valencia me acogió con los brazos abiertos. Os estoy muy agradecido", afirma Raúl.

Y es que, a mediados de los años 90, con el boom económico de España, llegaron también muchos extranjeros atraídos por la buena coyuntura económica de un país que les abría la posibilidad de alcanzar una vida mejor que la que dejaban atrás y, en el caso de los latinoamericanos, por la cercanía con el idioma que les facilitaba su integración.
Miles de ecuatorianos, colombianos, bolivianos, chilenos, rumanos, ucranianos, argelinos, marroquíes, chinos o nigerianos se han establecido, progresivamente, en los barrios de nuestra ciudad. En 2009 llegaron a ser cerca de 141.000, según el censo del Ayuntamiento de Valencia. Sin embargo, la crisis económica que atraviesa el país desde hace unos años, ha hecho mella en este colectivo que, sin trabajo y sin perspectivas de encontrarlo a corto plazo, ha decidido marcharse y, como consecuencia, los barrios de la ciudad del Turia están experimentando un descenso considerable de habitantes foráneos.

Cerca de 7.500 extranjeros han abandonado la ciudad de Valencia desde 2009. Una cifra que representa un descenso del 5'32% sobre la población total de extranjeros en la actualidad, según las últimas estadísticas del Ayuntamiento.

Por continentes, la mayor cantidad de extranjeros que se han marchado de la ciudad en los últimos tres años han sido los de América del Sur. Son algo más de 4.100 menos, según cifras del Consistorio. "Viajan a otros países con mejores perspectivas económicas como Suiza o Francia o bien al suyo, donde pretenden construir con sus ahorros un negocio de alimentación de productos de primera necesidad como arroz o leche, un restaurante, o una discoteca», tal y como explica el presidente de la Asociación de Inmigrantes de la Comunidad Valenciana Edgar Constante.

En cambio, los asiáticos siguen un progreso ascendente. De los cerca de 10.800 que había en 2009, han pasado a cerca de 12.600 en la actualidad. «La restauración y el pequeño comercio son su principal sustento», apunta Constante.

A pesar de esta emigración, la ciudad cuenta en la actualidad con más de 133.000 extranjeros todavía, mayoritariamente hombres, una cifra que representa el 16'65% de la población total y sobre la que las iniciativas de las asociaciones de los barrios, además del proyecto 'Conecta e Integra' de la Conselleria de Justicia y Bienestar Social, inciden con el objetivo de mejorar la integración de los éstos mediante el impulso del diálogo interreligioso, así como el fomento de la hospitalidad o el asesoramiento en materia legal, laboral y educativa.

Asimismo, por distritos, Rascanya ha sido donde más han descendido el número de inmigrantes desde 2009 hasta la actualidad con 1.156 menos, seguido de Quatre Carreres, que cuenta con 1.049 menos. En cambio, entre los distritos con menor descenso están Pobles de l'Oest y Pobles del Nord, con 47 y 53 extranjeros menos desde 2009 respectivamente.

Por barrios, Ruzafa es uno de los que presenta un mayor número de extranjeros. En 2009 contaba con 4.525 extranjeros y la actualidad son más de 3.900, una cantidad que, pese haberse reducido, supera la media de la ciudad entera y donde la Conselleria ha implantado recientemente el citado plan de integración para el que destinará una subvención de 30.000 Euros.

Esta actuación cuenta con el apoyo de seis asociaciones y entidades religiosas del barrio, entre las que se encuentra la Asociación de Vecinos de Ruzafa-Gran Vía, que preside Giovanni Donnini. "No se han manifestado casos de xenofobia pero no conseguimos que se integren y con este proyecto pretendemos fomentarlo mediante cursos de formación y estableciendo nuestra asociación como centro de referencia para ellos", ha declarado.

El caso de Nazaret

En el barrio de Nazaret, el plan 'Conecta e Integra' es una realidad desde 2009, cuando contaba con 1.650 foráneos. En la actualidad son algo más de 1.400 y el proyecto ha permitido desarrollar actividades como encuentros interreligiosos basados en reuniones mensuales con las distintas confesiones - islámica, católica, evangélica, mormones y bahai- así como la constitución del Forum Ciutadà de Natzaret y la realización de acciones como servicios de orientación, asesoramiento socio-jurídico, explicación de la Ley de Extranjería o campañas de sensibilización sobre el SIDA.

En este sentido, el presidente de la Asociación de Vecinos Nazaret Unido José Antonio Barba, ha concluido que pese a que no terminan de integrarse todos los extranjeros, el proyecto «ha favorecido a mejorarlo de forma notable».

About me: Sergio Primiani.

1 comentario

Monica dijo...

yo vivo en un alquiler temporario en Recoleta pero antes vivia en Nazaret, gracias por contar lo que esta pasando, tenia muchas dudas