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La otra fuente de ingresos de Francia

La inmigración legal aporta cada año unos 12.000 millones de euros

El resultado histórico de la ultraderechista Marine Le Pen en la primera vuelta de las elecciones ha envenenado la campaña para la segunda vuelta en la que la inmigración vuelve a situarse en primera línea. Lanzado a la caza del electorado del Frente Nacional, el presidente y candidato a su reelección, Nicolas Sarkozy, ataca a su rival y favorito en los sondeos, el socialista François Hollande, agitando el fantasma de un descontrol de la inmigración con la idea subyacente del coste que supone para una Francia en crisis acoger “toda la miseria del mundo”. La propia Le Pen cifró en su programa “el coste de la inmigración” en 40.000 millones de euros. Una cifra negada por un estudio reciente que recuerda que frente a la casilla de los gastos está la de los beneficios .

Francia cuenta con cerca de un 5% de inmigrantes, lejos por detrás Alemania (9%), de España (12%) o de Luxemburgo (45%), según recuerda al diario Le Monde el investigador François Héran, del Instituto Nacional de Estudios Demográficos. Anualmente, para una población total de 64 millones de personas, acoge cerca de 200.000 extracomunitarios, lo cual supone apenas un 0,3% de la población total (64 millones de habitantes), incluidos unos 50.000 estudiantes, la mitad de los cuales se estima abandonarán el país en los próximos 10 años. A esto se suman los que abandonan el país (emigrantes y decesos), estimados entre un cuarto y un tercio.

Los estudios sobre el “coste” y el “aporte” de la inmigración son complicados, debido a una variedad de factores difíciles de cuantificar que han dado lugar a una guerra de cifras. Uno de los estudios referentes ha sido el llevado a cabo por un equipo de economista de la Universidad de Lille en 2009, para el Ministerio de Asuntos Sociales, liderado por Xavier Chojnicki. Basado en cifras oficiales, calcula, en base a datos de 2005, que los inmigrantes en Francia reciben 48.000 millones de euros en concepto de diferentes prestaciones (paro, atención sanitaria, educación y ayudas sociales múltiples). Pero a cambio, las arcas del Estado ingresan por parte de este colectivo unos 60.000 millones por cotizaciones e impuestos: entre ellos, 3.400 millones en concepto de impuestos sobre la renta y 18.400 millones en tasas sobre el consumo. El resultado es así de un beneficio neto de 12.000 millones de euros para las cuentas públicas.

A la dificultad de metodología, que reconocen los propios autores, el estudio se enfrenta a otro problema que es la crisis. Se calcula que ésta castiga en particular a los inmigrantes por lo que la parte de beneficios y costes puede verse afectada. La propia Le Pen ha fustigado estas conclusiones que considera “militantes” apuntado por ejemplo a que calcula una tasa de paro del orden del 5% —lejos del cerca del 10% actual— y de no integrar el coste de los niños de los inmigrantes. El estudio efectivamente solo se centra en los mayores de 18 años, retomando las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas.

El Frente Nacional de Marine Le Pen prefiere tomar como base para sus cálculos otro tipo de estadísticas, como las avanzadas por el ensayista Jean-Paul Gouvéritch. En un estudio de 2008 calculaba que la inmigración aportaba un saldo negativo del orden de 36.400 millones. Incluye factores como ayuda a los países pobres y unos 578 millones como falta de ingresos debido a la prostitución extranjera, o el fraude en el transporte público (unos 187 millones de euros) que atribuye “ampliamente a jóvenes de las banlieues que proceden de la inmigración”.

Fuente: elpais.com

1 comentario

Anónimo dijo...

salen caros y sino que se lo digan a España