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Residir en España

Residir en España siempre fue caro.

La picaresca es un género genuino que cuenta la miseria mientras España era la primera potencia mundial. Hasta hace nuestros relatos eran de carencia y de necesidad y los contaban los mayores. Los intereses alemanes andan contando en sus periódicos populares que los españoles son más ricos que los germanos porque tienen viviendas en propiedad. Esa riqueza es la que nos hacía pobres de por vida, entregando mucho salario a cambio de un techo en propiedad a precio de burbuja o caro y a fondo perdido en alquiler. Residir en España es caro porque es cara la residencia, sea propia o sea ajena.

Los jóvenes españoles ya no pueden residir en su país, ni siquiera aquellos que más tienen, los que han recibido mayor formación en años de carencia de ingresos y de dinero invertido en estudios. Tienen que irse a países no empobrecidos por burbujas inmobiliarias, donde la riqueza está en sus empresas avanzadas que contratan ingenieros por miles. Cómo será de pobre la sociedad española que no es capaz de ocupar en ingenierías a los ingenieros que produce. En los quince días (en términos históricos) que el país creyó ser rico vinieron seis millones de inmigrantes, en su mayoría pobres, y la inquietud era si en el futuro seríamos negros, indios o musulmanes, preocupaciones de color y de religión, tan propias de sociedades pobres.

Ahora residir en España tiene precios fijos. Por dos millones de euros invertidos en deuda española te quedas a vivir. ¿Si compras 14 millones te puedes quedar siete vidas o traerte al gato? Gracias a la Ley de Emprendedores recién aprobada el extranjero que compre una casa de más de medio millón de euros podrá residir. El gobierno triplicó el precio sobre su idea inicial. Ya no hay que preocuparse del futuro ahora que hemos pasado del piso patera al chalé chuloputas. Es residente español el que pueda pagarlo.

 - La Opinión de Tenerife

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Lecciones irlandesas a la crisis española.-

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