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900.000 inmigrantes han perdido sus puestos de trabajo desde el inicio de la crisis


La crisis económica ha modificado el perfil del trabajador inmigrante en España; si antes dominaban el mercado de trabajo los jóvenes de entre 16 y 34 años, ahora son más mayores, de entre 35 a 64 años, mujeres, y desempeñan su labor sobre todo en el sector terciario y no en la construcción.
Estos datos los recoge el Anuario de la Inmigración en España 2013 bajo el título "La inmigración y crisis: entre la continuidad y el cambio", que se ha presentado hoy y en el que han participado más de una decena de expertos de distintas disciplinas para analizar cómo la coyuntura económica ha afectado a este colectivo.
El informe señala que parece que la inmigración ha desaparecido de España; sin embargo, el registro de altas en el padrón es "entre bueno y estimable", si bien el cómputo de las bajas es difícil de confirmar, según ha explicado el catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y uno de los autores, Joaquín Arango.
Arango ha indicado que, normalmente, los inmigrantes que abandonan el país no suelen comunicarlo al ayuntamiento correspondiente y, por tanto, siguen dados de alta en el padrón, a pesar de que han regresado a sus países de origen o han emigrado a otros.
No obstante, la evolución de los saldos migratorios aún refleja que España no ha dejado de ser un país inmigratorio; de hecho, según los datos recogidos en el anuario, el saldo de la población extranjera entre 2008 y 2011 es positivo (+845.708 personas).
En ese mismo periodo se han registrado en España 1.334.595 bajas residenciales, el 91 por ciento son fruto de la inmigración reciente y continúa el retorno de los inmigrantes, aunque según los expertos tiende a desacelerarse.
"Persisten los flujos de entrada, se ha intensificado la salida de extranjeros, pero la gran mayoría de los seis millones de inmigrantes permanece", ha señalado Arango.
Desde que comenzó la crisis y hasta lo que llevamos de año, aproximadamente 900.000 inmigrantes han perdido sus puestos de trabajo y si cuando empeoró la economía el desempleo afectó sobre todo al sector de la construcción, en estos últimos meses ha sido al sector terciario, según otro de los autores, el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona Josep Oliver.
Aproximadamente, la mitad de los inmigrantes que se han quedado en el paro, 450.000 ha sido en los últimos dos años y, sobre todo, menores de 35 años.
Los jóvenes de 16 a 34 años que antes del comienzo de la crisis eran la mitad del empleo de este colectivo hoy son escasamente el 33 o el 34 por ciento, lo que constata el "creciente envejecimiento del empleo inmigrante", según Oliver.
Según los expertos, además de que los trabajadores inmigrantes son más mayores, también están más cualificados puesto que el desempleo, ha dicho Oliver, se ha cebado sobre todo con los empleos que requieren menos formación.
Además, es "bastante más femenino" y trabaja en el sector terciario debido a la crisis en la construcción y en la industria.
En cuanto a las remesas, los expertos han indicado que alcanzaron "su cénit" en los meses centrales de 2008, época en la que España era el tercer país del mundo por detrás de Estados Unidos y Arabia Saudí, mientras que en 2012 han caído un 20 por ciento, hasta niveles de 2006 con un valor total de cerca de 6.800 millones de euros.
En este sentido, Oliver ha considerado que han bajado "menos de lo que cabría esperar".
Colombia, Ecuador y Bolivia son los principales destinos de las remesas de inmigrantes enviadas desde España.
Los expertos han coincidido en que la crisis no ha alterado significativamente la paz social entre la población y han criticado la reforma sanitaria a través de la cual los inmigrantes en situación irregular no tienen acceso a la tarjeta sanitaria.
Sobre este aspecto, el anuario recoge que a nivel nacional, la población inmigrante es beneficiaria sólo del 5,2 por ciento del gasto público sanitario efectuado en España.
Respecto a la emigración de los españoles, los expertos han estimado que es difícil de cuantificar, si bien han señalado que desde 2008 y hasta finales de 2011 algo más de 115.000 han abandonado el país.
"No debe tomarse como una cifra segura", ha advertido Arango, quien sí ha confirmado que el perfil de los emigrantes españoles son jóvenes entre 25 y 35 años, con nivel educativo medio-alto y con destino, sobre todo, a Reino Unido, Alemania y Estados Unidos.
eldiario.es

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