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Unión Europea: Las autoridades deben actuar con urgencia para detener el número creciente de muertes en el Mediterráneo


Acto SOS Europa celebrado en Madrid para denunciar las políticas migratorias europeas, 2014

A Amnistía Internacional le preocupa enormemente la más reciente tragedia y la pérdida de vidas de migrantes y refugiados frente a las costas de Lampedusa (Italia). El Mediterráneo se ha cobrado de nuevo la vida de quienes buscaban seguridad y refugio en Europa; según los informes, son numerosas las víctimas mortales y cientos de personas siguen desaparecidas. La Unión Europea (UE) y sus Estados miembros deben actuar con urgencia para proteger los derechos y las vidas de todas las personas migrantes y refugiadas.

En los últimos dos días (domingo 11 y lunes 12 de mayo), más de 50 personas han fallecido en dos naufragios consecutivos ocurridos entre Italia y Libia, y cientos de personas más siguen desaparecidas. Los naufragios del pasado mes de octubre frente a la costa de Lampedusa se saldaron con más de 400 muertos y desencadenaron muchas declaraciones de tristeza y solidaridad incluso en los máximos niveles de la UE.

No obstante, hasta la fecha los líderes de la UE se han abstenido, de forma sistemática y colectiva, de tomar medidas concretas para prevenir más muertes en las fronteras de Europa. Han seguido produciéndose naufragios y ahogamientos en el Mediterráneo y también en el mar Egeo, entre Turquía y Grecia. Al menos 188 personas murieron ahogadas o desaparecieron entre agosto de 2012 y marzo de 2014 en el mar Egeo, y 22 personas perdieron la vida el 5 de mayo de 2014 cuando trataban de llegar a la isla griega de Samos desde Turquía.

Este creciente número de muertos pone de relieve la ineficacia de las políticas y prácticas actuales de la UE en materia de migración y asilo, que se centran en impedir que las personas lleguen a Europa, no importa su coste humano. Estas políticas y prácticas, cada vez más restrictivas, sólo han servido para forzar a personas desesperadas a emprender rutas más peligrosas. La práctica inexistencia de rutas seguras y legales para entrar en Europa empuja de forma creciente a las personas a ponerse en manos de contrabandistas y traficantes, y las obliga a arriesgar su vida en barcos no aptos para la navegación.

Hay alternativas
Hace falta un cambio urgente en las políticas de la UE en materia de asilo y migración para salvar vidas.
El próximo mes —cuando los representantes de los Estados miembros se reúnan el 5 y 6 de junio en el Consejo de Justicia y Asuntos de Interior, y el 26 y 27 de junio en la Cumbre Europea— será una oportunidad clave para redefinir el enfoque de Europa hacia la política de migración y asilo, antes de que mueran más personas.

Amnistía Internacional pide a los líderes de la UE que garanticen que las personas están en el centro de las políticas y prácticas sobre migración y asilo, asegurando más operaciones de búsqueda y rescate, y rutas seguras y legales para entrar en Europa, y poniendo fin a la externalización del control de la migración a países ajenos a la UE con deplorables historiales en materia de derechos humanos.

Aumento de las operaciones de búsqueda y rescate
Tras las tragedias de Lampedusa de octubre de 2013, Italia ha venido realizando amplias operaciones de búsqueda y rescate en el Mediterráneo central, en el marco de la operación Mare Nostrum. Esta operación italiana demuestra que es posible garantizar una mayor seguridad para los migrantes y refugiados mediante el reforzamiento de las operaciones de búsqueda y rescate.
Estos esfuerzos son signos de aplauso. Sin embargo, dadas las nuevas tragedias y pérdidas de vidas, el reforzamiento de las actividades de búsqueda y rescate en el Mediterráneo sólo puede alcanzarse por medio de un esfuerzo conjunto al que deben contribuir todos los Estados miembros de la UE. Estas actividades deben realizarse también en el Egeo.

Rutas seguras y legales para entrar en Europa
Hasta la fecha, los Estados miembros de la UE se han mostrado reacios a debatir vías seguras y legales de entrada en la UE para los refugiados. Incluso con el empeoramiento de la crisis de los refugiados sirios en sus puertas, las respuestas de los Estados miembros han sido vergonzosas.

Mientras las familias sirias arriesgan sus vidas en el mar, los Estados miembros de la UE siguen negándose a abrir vías seguras y legales significativas para que los refugiados entren en Europa.
Los Estados miembros pueden hacer esto mediante el reasentamiento, los programas de admisión humanitaria y facilitando la reunificación familiar. A finales de 2013, Líbano —país de menos de 4,5 millones de habitantes— había acogido a 800.000 refugiados sirios, mientras que sólo 81.000 habían logrado llegar a la UE en busca de protección.

Como ha afirmado Cecilia Malmstrom, comisaria europea de Asuntos de Interior, en su reacción a la tragedia de Lampedusa de ayer, es posible “reducir el riesgo de que se produzcan de nuevo estas tragedias”, por ejemplo, “reasentando a refugiados directamente desde los campos situados fuera de la UE y abriendo nuevos cauces legales para entrar legalmente.”

Una conferencia de toda la UE sobre el reasentamiento de refugiados sirios en los Estados miembros de la Unión, como la propuesta por el Parlamento alemán el 8 de mayo, sería un paso inicial aunque fundamental en la dirección correcta.

La cooperación con terceros países en el control de la migración
La UE y los países europeos siguen cooperando con países no europeos en materia de control de la migración, al mismo tiempo que hacen oídos sordos a los abusos contra los derechos humanos que sufren migrantes, solicitantes de asilo y refugiados en esos países.

Pese a las pruebas documentadas de abusos contra migrantes, refugiados y solicitantes de asilo en Libia, la UE y países europeos como Italia cooperan con Libia para contener los flujos migratorios hacia Europa.

La cooperación con terceros países vecinos de la UE debe estar encaminada a ayudarlos a respetar los derechos humanos de refugiados y migrantes, y no a considerar la prevención de llegadas a la UE como objetivo principal. Además, cualquier acuerdo sobre control de la migración deberá ser transparente e incluir normas y medidas de protección adecuadas.

El coste humano de la política y la práctica de Europa sobre asilo y migración es demasiado elevado. Debe y puede hacerse más para prevenir muertes y sufrimiento en las aguas de las costas europeas.
Esta es una cuestión de derechos humanos. Es responsabilidad colectiva de todos los Estados miembros de la UE hacer todo lo que esté en su mano para prevenir estas muertes.

En la Cumbre Europea del 26 y 27 de junio, los líderes de la UE acordarán la estrategia quinquenal de la Unión en materia de migración y asilo. Esta es una oportunidad crucial para que sus Estados miembros pongan por fin los derechos humanos de migrantes y refugiados en el centro de la política de la UE en esta área y salven vidas.

Si no hay medidas concretas, el número de muertos frente a las costas europeas seguirá aumentando trágicamente. Podemos y debemos hacerlo mejor.

Fuente: periodismohumano

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