La crisis se ensaña más con los inmigrantes que con los españoles


La crisis económica ha golpeado más duramente a los inmigrantes que a los españoles. Los extranjeros residentes en nuestro país "han sido afectados desproporcionadamente, principalmente porque tendían a trabajar en sectores muy perjudicados, como la construcción, y porque tenían trabajos precarios". Lo dice la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su macroinforme migratorio anual, que ha presentado esta mañana en París.

El International Migration Outlook 2014, 425 páginas que diseccionan las políticas y los cambios migratorios de los 34 estados miembros de la OCDE, resalta que, en España, "la crisis económica ha transformado el panorama de la migración". Sobre todo para los llegados de fuera, cuya tasa de paro aumentó 26 puntos porcentuales entre 2007 y 2013, llegando a alcanzar el 36%, mientras que la de los españoles creció 17 puntos porcentuales durante el mismo periodo.

Además, la OCDE recuerda que en estos años de crisis se han producido "cambios en la gestión de la migración laboral", de tal forma que "se han impuesto restricciones a la contratación de extranjeros no residentes", y "se ha dado prioridad a los extranjeros que ya estaban residiendo en el país", al tiempo que se reducía "el uso de instrumentos de contratación de extranjeros no residentes".

Todo ello, unido a "las desalentadoras perspectivas del mercado de trabajo", ha provocado un éxodo de ciudadanos, tanto extranjeros como españoles. España ha dejado de ser un país receptor de inmigrantes -en años anteriores había llegado a estar entre los tres países que más inmigración acogían- para convertirse en un país de emigrantes: ha descendido ya al octavo puesto en términos de flujos migratorios.

Por contra, Alemania se ha convertido este año en el segundo destino migratorio por detrás de EEUU.

Cada vez menos llegadas y más salidas

Desde 2007, cada vez llegan menos inmigrantes (en 2012, un 19% menos que al año anterior), pero es que, además, cada vez se marcha más gente. Unos 321.000 extranjeros dejaron el país en 2012, señala la OCDE, que utiliza datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) pero estandarizados para poder compararlos con otros países.

Por otro lado, el número de españoles que emigraron al extranjero también aumentó en 2012, aunque la OCDE advierte que, "en la mayoría de los casos, se trata de personas nacidas en el extranjero que habían adquirido la nacionalidad española y estaban volviendo a sus países de origen".

De 2009 a 2012, el stock de ciudadanos españoles nacidos en España y residiendo en el extranjero se incrementó en 40.000, la mayoría de ellos en Alemania, Reino Unido, Francia y Suiza. Estas cifras pueden estar infrarrepresentadas porque no incluyen muchos destinos de la UE y porque no todos los españoles que se marchan a vivir fuera lo comunican a la Administración.

La OCDE cree que es un "reto" para el Gobierno español "la empleabilidad a largo plazo de los inmigrantes poco cualificados", que, en su opinión, van a ser más difíciles de recolocar que los españoles cuando la situación económica mejore.

Integración de los hijos de inmigrantes en los colegios

También recuerda que "la política de integración es una prioridad y un medio para lograr cohesión social". En este sentido, insiste en "la necesidad de asegurar la efectiva y temprana integración" de "los hijos de los inmigrantes" en el sistema educativo, de "atajar su concentración en ciertos colegios" y "de ayudarlos a establecer vínculos con el mercado de trabajo para facilitar la transición de la escuela al empleo". "El coste de quedarse de brazos cruzados puede ser sustancial", resalta el capítulo del informe dedicado a España.

Una cosa buena, según este organismo, es que "la crisis económica y de empleo no parece haber tenido un impacto negativo en la percepción de la inmigración y la diversidad cultural". Había una preocupación oficial de que la falta de oportunidades y el paro pudieran incrementar las expresiones racistas y xenófobas, pero, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), sólo un 2,9% de los españoles ven a la inmigración como un problema.

"Los países se beneficiarán más de la inmigración si consideran a los extranjeros más como una oportunidad que como un problema", ha señalado esta mañana en rueda de prensa el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría. Gurría considera que los inmigrantes tienen "un impacto fiscal positivo" en la mayoría de los países.

A su lado, el comisario europeo de Inmigración, Dimitri Avranopoulos, ha insistido en que "necesitamos cambiar la narrativa de la inmigración y mostrar sus impactos positivos".

'Inversión en el futuro'

Precisamente hoy, coincidiendo con la presentación del informe, se reúnen en París los ministros encargados de la gestión de la inmigración de los países miembros de la OCDE. Según fuentes de este organismo, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, no acudirá, pero sí la secretaria general de Inmigración y Emigración, Marina Corral.

El objetivo del encuentro será, según las mismas fuentes, debatir cómo puede mejorarse "la utilización de las competencias de los inmigrantes para el éxito económico" y llamar la atención de los líderes políticos para que "vean la integración como una inversión en el futuro" y no como un problema que amenaza sus fronteras.

via: elmundo.es

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