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Desplazamiento y construcción de la frontera sur de Europa

Colectivo Aljaima Marruecos

La militarización de la frontera sur de Europa ha fracasado. Los estados europeos preparan desde hace años a países terceros para convertirse en los guardianes de los intereses económicos y de las llamadas democracias del primer mundo.
De este macroproyecto forma parte la zona del norte de áfrica, como demuestran los contactos del antiguo gobierno del partido popular con países del Magreb, e incluso con Libia.
Uno de los países guardianes clave es Marruecos. Es prioritario en las inversiones económicas del estado español, y el norte del país es zona de máximo interés para las inversiones también en cooperación al desarrollo.
Si el reino alaouita va a defender nuestra frontera recibe a cambio una serie de compensaciones económicas.
Ya en el 2002, el estado marroquí recibió dinero de la Unión Europea sólo en concepto de control fronterizo. Y el gobierno marroquí cada día pide más, el antiguo Delegado de Inmigración del partido popular, declaró en Rabat en rueda de prensa hace casi un año que si Marruecos quería más dinero tendría más dinero.
Dotaciones económicas en materia de inversión en economía de ensamblaje, también en cooperación y sobre todo para la militarización de las fronteras. Marruecos controlaría así la inmigración del áfrica negra.
Las órdenes en materia de control fronterizo dadas desde Europa y el dinero se ha invertido en la creación de varios instrumentos en Marruecos para el control de los inmigrantes subsaharianos, que en la mayoría de los casos ha supuesto una violación constante de los derechos humanos.
Marruecos ha aprobado recientemente una Ley de Extranjería, bastante restrictiva al estilo del modelo del estado español, auspiciada por las democracias Europeas. El siguiente paso es más inversión para poder aplicar el reglamento de esta ley y poner en marcha mecanismos como los centros de detención.
En este sentido Toni Blair, primer ministro inglés, ya hablaba de construir grandes centros de detención en países terceros.

Deportaciones de inmigrantes
Cada poco los campamentos donde se refugian los inmigrantes subsaharianos son sometidos a redadas por parte de la policía marroquí. En algunas ocasiones especialmente violentas, se llevan a cabo incluso con perros y helicópteros.
Se arrasan y queman todos los campamentos y las pertenencias de los inmigrantes subsaharianos.
Múltiples heridos y contusionados suelen ser el resultado de estas redadas. Los inmigrantes que son apresados se hacinan en los sótanos de las comisarías más próximas o bien esperan en improvisados centros de detención, como la plaza de toros de Tánger o almacenes abandonados de zonas industriales, donde las condiciones no respetan la dignidad humana. Normalmente en menos de veinticuatro horas pasan por el juez, en aplicación de la ley de extranjería, sin abogado que les asiste y sin traductor y los preparan para ser deportados a Oujda, en la frontera con argelia.
El traslado de estos inmigrantes se hace en autobuses públicos, en algunas ocasiones, a los que entran esposados, o bien directamente hacinados en camiones militares.
En el proceso de la deportación la mayoría de los inmigrantes denuncian no haber recibido ni asistencia médica, ni alimento líquido o sólido.
Los inmigrantes son abandonados al otro lado de la frontera argelina en tierra de nadie, por donde vuelven a entrar en Marruecos y comienza de nuevo el círculo vicioso.
En el 2002 Marruecos aseguraba haber deportado cuarenta mil inmigrantes africanos de su país, cifras ofrecidas a la unión europea como justificante al dinero recibido por el control fronterizo. Muchas de estas deportaciones es la misma persona expulsada a Argelia siete u ocho veces.

Acuerdo de buena vecindad
Firmado entre Marruecos y el estado español en el 2002 contempla la devolución a territorio marroquí de todos los inmigrantes llegados en patera a las costas españolas, siempre que la embarcación haya partido de tierras marroquíes.
Supondría reenviar a los inmigrantes del áfrica negra a Marruecos.
El martes veintisiete de enero una treintena de inmigrantes subsaharianos llegados a las costas de Canarias son devueltos en avión a territorio marroquí,
concretamente a Laâyoune, provincia del sur, lo que supone la reactivación del acuerdo.
No tenemos constancia de que el gobierno español se preocupe por las condiciones en las que se hacen esas repatriaciones. O bien que se interese sobre qué va a pasar con los inmigrantes subsaharianos una vez llegan a Marruecos o de la situación de estas personas dentro del reino alaouita. Los costes de este traslado de inmigrantes Canarias-Laâyoune han sido sufragados por el gobierno español, según estas autoridades los treinta inmigrantes, de diferentes nacionalidades, serán devueltos a sus países por el gobierno marroquí.
La realidad es que estos inmigrantes, después de pasar hasta tres semanas en un supuesto centro de acogida que en relalidad, es un centro de detención en Laayoune, pueden ser abandonados a su suerte en el desierto de la frontera con Mauritania o bien son trasladados en autobuses hasta Oujda frontera con Argelia, donde son abandonados.



Modelo de activismo europeo
Hasta ahora ningún tipo de acción activista tenía lugar en territorio marroquí, las organizaciones de la izquierda estaban al margen de la realidad del colectivo de inmigrantes subsaharianos.
La única asistencia recibida por estos ciudadanos procedentes del áfrica negra es ofrecida por Médicos Sin Fronteras, con un programa de apoyo que ha conseguido que estas personas sean atendidas por el sistema de sanidad marroquí.
Las acciones de pura asistencia social, tanto en Tánger, Casablanca como Rabat es llevada a cabo por organizaciones religiosas católicas.
Hace unas semanas se creó una Plataforma de Apoyo a los inmigrantes formada por asociaciones cristianas, la AFVIC (Asociación Familiares Víctimas de la Inmigración Clandestina), la AMDH (Asociación Marroquí de Derechos humanos, y otras. Lo realidad es que esta Plataforma ha sido fomentada por la intervención desde europa, ha sido la CIMADE, organización vinculada a la iglesia ecuménica, y que sostiene acciones de asistencia social de inmigrantes en Francia, quien está presente apoyando el programa de la Plataforma.
En su viaje por territorio marroquí CIMADE ofreció su capacidad económica para apoyar organizaciones y para la construcción de Centros d´accueil (Centros de acogida).
La misma necesidad manifestada por las autoridades policiales que manifiestan que todas las irregularidades se subsanaran con la construcción de Centros d´accueil.
El miedo es cómo van a ser esos Centros o que deriven como pasa en Laayoune en meros Centros de detención para la posterior deportación de los inmigrantes.
Muchas organizaciones marroquíes, algunas de las cuales, jamás han tenido un contacto con africanos subsaharianos se han mostrado con capacidad para gestionar un centro de acogida.
¿Estaremos asistiendo a la construcción de un modelo de asistencia al inmigrante similar al de las grandes organizaciones como Andalucía Acoge, Cruz Roja, etc...?
No es el propio activismo marroquí que ha sufrido un proceso para desde su idiosincrasia prestar apoyo en materia de inmigración. Es, como en otros casos, un modelo de trabajo exportado desde los estados europeos, con lo cual la construcción fronteriza estaría básicamente perfilada.
Fuente: Indymedia