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Salt, otro polvorín por problemas de convivencia


Un musulmán porta una pancarta ante la atenta mirada de los policías durante la manifestación contra el racismo del sábado

Los casos de Palma de Mallorca y Salt son distintos, pero tienen un denominador común: el problema de la convivencia. Mientras en Palma los vecinos amenazan con intervenir en favor de los gitanos para acabar con la política del miedo impuesta por la comunidad nigeriana, en Salt hay que añadir el componente religioso

La localidad gerundense, con el 42 por ciento de población inmigrante, está considerada como la capital musulmana de Cataluña. Ante la falta de una mezquita, los seguidores de Alá, al menos 600 de ellos, se reúnen para rezar en uno de los polideportivos del municipio, pero su deseo pasa por la construcción de un templo donde poder realizar sus oraciones.

Este hecho ha provocado el enfrentamiento con el resto de vecinos de Salt. Por ese motivo, la Plataforma per Catalunya convocó una manifestación el pasado sábado, a la que no acudió ninguno de sus miembros o representantes. En cambio, unas 300 personas salieron a la calle para protestar contra el racismo.

La convocatoria fue una muestra del civismo de los vecinos. En la cabecera de la manifestación había pancartas con los lemas «Paremos el fascismo» y «Salt dice no al racismo» y el recorrido de la misma finalizó en el paseo de Gerona, donde PxC tenía previsto celebrar su acto. Los manifestantes, entre los que había inmigrantes y españoles, corearon lemas en contra del racismo y lanzaron consignas como «Salt es y será un pueblo antirracista», así como contra Anglada y el alcalde de Salt, Jaume Torramadé (CiU). Salt, con 30.000 habitantes, ha tenido varios conflictos relacionados con la inmigración.

Fechas clave

29 de agosto: El alcalde de Salt propone repartir a los inmigrantes por otros municipios.
27 de agosto: Unas 300 personas se manifiestan contra el racismo.
25 de agosto: El alcalde dice que mientras gobierne «no habrá llamamientos a la oración».
24 de agosto: El Consistorio veta durante un año la construcción de centros de culto.
10 de julio: Torramadé aboga por limitar el número de inmigrantes en municipios saturados.

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