Euroescepticismo, rechazo al ‘austericidio’ y auge de la extrema derecha


La Unión Europea se prepara para vivir el próximo 25 de mayo sus octavas elecciones al Parlamento Europeo; unos comicios marcados por el creciente euroescepticismo, el auge de la extrema derecha y el cuestionamiento de las políticas de austeridad de Bruselas.  Entre los días 22 y 25 de mayo se celebraran en todo el territorio de la Unión Europea las elecciones al Parlamento. Los ciudadanos de los 28 estados miembros están llamados a las urnas para decidir la configuración de un hemiciclo que contará con 751 eurodiputados.

Las claves de las elecciones
Las elecciones al Parlamento están marcadas por un cambio sustancial en el proceso de decisiones de la Unión. Tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa serán los ciudadanos quienes elijan al presidente de la Comisión Europea de manera indirecta a través de su voto. El máximo representante del poder ejecutivo de la Unión será elegido por los eurodiputados de entre los candidatos presentados por los distintos grupos políticos europeos. El elegido, dará en otoño relevo al actual presidente, José Manuel Durão Barroso.

Estas elecciones, además, se enmarcan en un contexto de crisis económica e inestabilidad política.La respuesta de Bruselas a los problemas que acosan a la Unión ha sido duramente cuestionada. Por ello los resultados de estos comicios son considerados como un reflejo del nivel de apoyo de la ciudadanía al proceso de integración de la Unión Europea.

Especialmente preocupante es la revitalización del apoyo social hacia los partidos de extrema derecha que podrían contar con hasta 90 escaños esta legislatura. Una cifra nada desdeñable si tenemos en cuenta que el número de diputados de los dos principales partidos oscila entre los 200 y los 220.

La Europa del bipartidismo
A pesar del creciente ascenso de los partidos minoritarios, los datos no dejan lugar a dudas: los dos principales partidos políticos de la Unión Europea siguen a la cabeza de las encuestas.Socialistas y Populares se disputan el gobierno de la Unión Europea. Aunque eso sí, la gestión de la crisis ha hecho mella en el Partido Popular Europeo que podría perder más de 60 escaños respecto a las elecciones de 2009.

La mayor beneficiada por el descontento de los ciudadanos serían la Izquierda Unida Europea, que pasaría desde 35 a cerca de 50 escaños, y el Partido Socialista, que alcanzaría los 203 eurodiputados, 7 más que en la anterior cita electoral.

La extrema derecha en el Parlamento Europeo estaría liderada por el Frente Nacional deMarine Le Pen, que no se adscribe a ningún partido político europeo, y por el UKIP de Farege, que forma parte de “Europa por la Libertad y la Democracia”. Ambos estarían representados con 21 escaños cada uno.

Aun considerando todo lo anterior, la configuración final del hemiciclo apenas variaría respecto a la legislatura anterior. Tan solo remarcar el ligero ascenso de los partidos minoritarios de izquierdas y el equilibrio de fuerzas entre el Partido Popular Europeo y el Partido de los Socialistas Europeos.

Un plan de gobierno para Europa
La elección del Presidente de la Comisión Europea es sin duda un punto clave en estos comicios. De los trece grupos políticos representados en el Parlamento Europeo, solo 5 han presentado su candidato a presidir la Comisión. Los favoritos,  Jean-Claude Juncker, por el Partido Popular Europeo, y Martin Schulz, por el Partido Socialista. Ambos candidatos son experimentados políticos europeos y representan dos visiones enfrentadas: el liberalismo y la austeridad de Juncker frente a las políticas social-demócratas de Schulz.

Jean-Claude Jucker, presidente del Eurogrupo desde 2005 hasta 2013, apuesta por una economía social de mercado. Sin embargo, al frente del Eurogrupo ha sido uno de los grandes responsables de la política de recortes y austeridad impuesta por Bruselas.

Por su parte, Martin Schulz centra su campaña en la lucha por los derechos de los trabajadores, el fomento de una economía dinámica y la justicia social. Cabría recordar sin embargo que el hasta ahora presidente del Parlamento Europeo felicitó al gobierno español por su política de recortes y su partido, el SPD, gobierna en coalición con Angela Merkel en Alemania.

Ambos candidatos representan, al menos en teoría, la continuidad de una línea política que ha llevado a Grecia, entre otros, a alarmantes niveles de pobreza y que en España ha supuesto los mayores recortes en derechos sociales de la democracia.

La alternativa
Aunque los candidatos del bipartidismo parecen ser los mejor posicionados para presidir la Comisión, en Europa hay alternativas.

GuyVerhofstadt, ex primer ministro belga y candidato por la Alianza de los Liberales y los Demócratas por Europa. Verhofstadt, admirador declarado del thatcherismo, es el máximo representante del liberalismo tanto político como económico y opta por la mejora de las condiciones del sector privado como respuesta a la crisis. En lo político, refuerzo de las libertades civiles y la diversidad cultural.

El Partido Verde Europeo, con tendencia a la baja, presenta dos candidatos: SkaKeller y José Bové. Ella, interesada en las políticas de cooperación al desarrollo y la protección de los refugiados; él, sindicalista agrícola y activista anti-nucleares. En su programa, justicia social, igualdad de género y una Europa abierta como ejes principales.

Por último, el candidato a la presidencia de la Comisión Europea por la Izquierda Unida Europea es Alexis Tsipras. El presidente de Syriza (coalición de la izquierda radical griega) representa la oposición a la Troika. Tsipiras propone en su programa el fin de las políticas de austeridad, laredemocratización de la Unión Europea y una política económica sostenible. La formación que lidera podría lograr hasta 12 escaños más que en 2009.

Atajar la pobreza y la exclusión social; la protección de la sanidad pública además de la coordinación económica, presupuestaria y fiscal son las principales tareas que los ciudadanos reclaman al Parlamento Europeo para los próximos cuatro años. Encontrar un modelo de gobierno que permita solventar los problemas económicos y devuelva la confianza a los ciudadanos, el gran reto.

Fuente:  - Iniciativa Debate

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